Palestina ha reclamado su derecho a ser reconocido como Estado de pleno derecho en las Naciones Unidas, lo que ha servido para reabrir un asunto que lleva en liza desde 1948. ¿Por qué Palestina no puede configurarse como Estado? La carta de las Naciones Unidas contempla la posibilidad de convertirse en Estado a aquellos países que así lo deseen sin que contravengan el Derecho Internacional; no es el caso. ¿Qué y quiénes están detrás de este largo conflicto y por qué no hay una solución viable al "conflicto" palestino?
La historia de Palestina está ligada a Europa. Es preciso partir de esta premisa para poder desenmarañar un conflicto que se extiende a lo largo de dos siglos, desde 1948, fecha en que se constituye en Estado de Israel, apoyado por las potencias europeas en un momento de la historia cumbre, final de la II Guerra Mundial hasta nuestros días.
En primer lugar conviene matizar las diferencias entre judío e israelí, y entre árabe y musulmán. Mientras que israelí y árabe hacen referencia a componentes étnicos-nacionales, los términos musulmán y judío tienen un componente religioso, casi siempre vinculado a los árabes e israelíes. No es lo mismo árabe que musulmán, que se tiende a confundir. Árabe hace referencia a un grupo étnico, y musulmán a la religión islámica. Mientras que judío es un concepto religioso, e israelí hace referencia a la nacionalidad. la mayoría de los israelíes son judíos, pero también hay israelíes musulmanes, generalmente son árabes (es decir árabe-israelíes), un 20 % del total de los 7,6 millones de israelíes. Existe además un pequeño porcentaje de cristianos árabes en Palestina, en torno a un 3% de la población, cada vez menos significativa. Conviene aclarar también que la demografía es un asunto importante a tratar, puesto que entre Cisjordania y Gaza viven 4,1 millones de palestinos, repartidos en 1,6 millones de palestinos en la franja de Gaza, (350 Km2, apróx.) y 2,5 millones de palestinos en Cisjordania (5600 Km2). Esto nos puede hacer una idea de en qué condiciones viven los habitantes de Palestina. la presión demográfica es brutal, en un espacio poco más grande que el término municipal de Ciudad Real malviven más de un millón de habitantes.
El pueblo judío, ha sido atropellado a lo largo de la historia europea, no sólo el genocidio nazi pesa en las conciencias europeas, sino perseguidos en toda la Europa continental desde la Edad Media, pogromos que se extienden hasta bien entrados los s. XIX y comienzos del XX, fechas en las que empiezan a emigrar a Palestina los primeros judíos que escapan de la persecución en Europa del Este. Hemos retrocedido hasta la Edad Media para poder ubicar a un pueblo, el judío disperso por Europa, pero con un origen en la tierra de Judea, de donde fueron expulsados en tiempos de los romanos, a comienzos de la era cristiana, en la llamada Diáspora. En este punto, hay qyue señalar que las Sagradas Escrituras judías, que recoge el Talmud , indican a Judea (actual territorio palestino e israelí), como la Tierra Prometida, a la que se aferran los israelíes, para defender su derecho divino a habitar dichos territorios. De esta premisa van a partir los sionistas, para buscar el retorno a "su" tierra, una tierra que jamás habitaron, ni ellos ni sus antepasados. Así pues, del movimiento sionista, en pleno auge de las ideas nacionalistas parte la Declaración Balfour de 1917, para prometerles a los judíos un Estado en las tierras históricamente vinculadas a sus antepasados. El problema radica en que estas "Tierra Prometida" estaba habitada, de manera nómada, por grupos de palestinos, dispersos en el territorio, que no se habían configurado como Estado, pero que sí reúnen los requisitos para ser una nación. Y en este punto podría surgir otro interesante debate, sobre el nacionalismo. Conviene centrar la historia del conflicto en dos factores: Sionismo (nacionalismo judío con componente religioso) e imperialismo: Fundamental para conocer los litigios en esta época el reparto colonial del Mundo tras la Conferencia de Berlín en 1885, y entender las consecuencias derivadas de los sistemas coloniales europeos. Palestina en estos años era la encargada de administrar los territorios de la Transjordania (parte de la actual Palestina), tras el desmoronamiento del imperio otomano y tras los acuerdos de Sèvres
Declaración Balfour
Para no enredar con fechas, conviene centrar el debate en el actual siglo XX, momento en que se inicia un conflicto que hay que poner en contexto para no dejarlo aislado sin precedentes y orígenes, porque ya sabemos que en la historia, necesitamos siempre de unas causas, que desembocan en unas consecuencias. Se podría resumir que la causa de este conflicto es el polvorín que siembra Gran Bretaña, al querer crear en su Mandato en Palestina, el estado que los judíos sionistas reivindicaban desde Europa, con el padre del sionismo, Theodor Herzl a la cabeza.
Por tanto, después de los movimientos sionistas en Europa, Estado de Israel nace el 14 de mayo de 1948, presidido por David Ben Gurion sionista también; un estado artificial, asentado sobre un territorio ocupado por palestinos, que ven agredidos sus derechos, dando pie a una guerra que arranca en 1948 y que a día de hoy sigue sin cerrarse tras una larga serie de enfrentamientos, de reuniones, acuerdos de paz violados, atentados, asesinatos selectivos y construcciones de asentamientos y de un muro que separa y aísla Cisjordania del resto de Israel, declarados ilegales por organismos internacionales, como el Tribunal Penal Internacional de La Haya, y que se mantienen a pesar de la presión mediática extranjera, ya que ni gobiernos, ni ONU, ni UE han ejercido la suficiente presión para condenar a Israel, por incumplir varias veces las resoluciones de Naciones Unidas, ni la Convención de Ginebra. El llamado muro de la vergüenza se sigue construyendo, recordando viejos episodios de separaciones, que nos hacen distinguir visualmente los dos mundos actuales. Las continuas guerras entre Israel y Palestina, con la participación de países árabes vecinos, han hecho variar un mapa de la región según Israel iba imponiéndose en estos litigios, y anexionándose territorios para su administración y control militar.

Las complejas relaciones internacionales, lideradas por EE.UU, Rusia, ONU y UE, que han participado directamente en conversaciones de paz en este conflicto, sin llegar a acercar posturas hasta el punto de hacer viables dos reivindicaciones claras: por una parte, garantizar unas fronteras estables y seguras del estado de Israel, reconocido por casi toda la Comunidad Internacional, no así por Palestina y algunos países árabes, como Irán, que ha mostrado su apoyo a movimientos radicales islamistas y terroristas como Hamás, o grupos o guerrillas como Hezbollah, muy cercanos a Hamás, que también mantienen su hostilidad hacia hacia Israel; y la segunda reivindicación es la que no se ha cumplido en ningún momento, la que tiene que ver con la actualidad de estos días, que es el reconocimiento de Palestina como estado de pleno derecho, configurarse como un Estado libre y autónomo, y que sea admitido dentro de las Naciones Unidas. Un camino trabado y complejo que no verá la luz, a tenor de las dificultades y de las diferencias existentes entre las dos partes implicadas:
- Israel no va a permitir un Estado palestino que amenace sus intereses, que modifique sus fronteras, o que pueda hacerle perder los beneficios de los que goza como potencia hegemónica de la región. Potencia económica, militar y aliada de Europa y EE.UU.
-EE.UU ya ha anunciado que usará su poder de veto en la ONU para la oponerse a la petición del Presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, debido a una compleja serie de intereses que nos escapan de las manos, y que podríamos resumir en geoestratégicos, económicos, militares, y políticos. Pero principalmente hemos de atender a que Israel es el principal aliado norteamericano en una zona conflictiva, en la puerta al mundo árabe, e Israel es el único estado, realmente democrático, no árabe y no musulmán de la región, en la que EE.UU tiene sus bases aéreas, a la que EE.UU vende armas (recordemos el potencial militar del Estado de Israel), y otro de los motivos principales que subyace en este conflicto, y que no suele mencionarse, son las presiones que sufren los dirigentes norteamericanos por parte de los grandes "lobbys", grupos de presión mediática, y grandes fortunas de origen judío que dominan las altas esferas de la política internacional. Así, pues, por más interés que pueda mostrar EE.UU en que Palestina se constituya como estado, no será con atajos, como ha dicho el presidente Obama, y es que, Obama, la Comunidad Internacional, pone en el tejado de la ANP la posibilidad de negociar con Israel las fronteras de ambos estados.
- Palestina solicita volver a las fronteras de antes de 1967 y recuperar para sí los recursos naturales importantes en una región semiárida, el agua. Agua que se encuentra principalmente en las zonas altas del Golán, y cuya negociación no se plantea Israel. Otro aspecto a destacar, que sería de vital importancia, es la destrucción de asentamientos ilegales de colonos judíos en la franja de Gaza y en Cisjordania. Así como fundamental levantar el bloqueo al que lleva sometiendo Israel a la franja de Gaza desde el año 2008, año en que se alzaron con la victoria en las elecciones legislativas el grupo Hamás, considerado terrorista por Israel y por la Comunidad Internacional, que no es interlocutor válido para negociar la paz y las fronteras de ambos estados.
Estamos por tanto, ante un comienzo de partida tramposo y desigual, porque Israel se muestra contrario a ceder en sus aspiraciones, mientras que los palestinos, sabedores que Israel no va a ceder ante las posibles presiones exteriores, se sabe respaldado por EE.UU. no confía en una salida triunfal en la propuesta llevada a la ONU. Hay un dicho árabe que dice que "para aplaudir se necesitan las dos manos". Pero no habrá un estado palestino, libre y en paz, mientras Israel no ceda los territorios ocupados desde 1956, ampliados en 1967, y desaloje todos los asentamientos de colonos israelíes. No habrá acuerdos, mientras que Hamás siga sin tolerar y sin reconocer el derecho de Israel a existir en paz y con fronteras seguras. Y estamos ante un rompecabezas del que siempre va a faltar una pieza, que cada uno de los implicados se guarda, para no poder terminar nunca un puzzle de compleja resolución, por la falta de voluntad. Hojas de ruta fracasadas, acuerdos de paz violados, asesinatos selectivos del ejército israelí consentidas por el ejecutivo, actos terroristas en ciudades israelíes de palestinos vinculados a Hamás, apoyo explícito de organizaciones terroristas como Hezbollah, o de estados de escasa moralidad y legitimidad como Irán, que hacen que Palestina se siga encontrando en la encrucijada seis décadas después.
Este enésimo intento de creación de estado palestino, llega en un momento histórico crucial, en el que los palestinos han visto como sus vecinos musulmanes han conseguido liberarse de la presión tiránica, totalitaria, autoritaria, de los dirigentes, a la que se han visto sometidos desde los tiempos de la descolonización fallida en el norte de África y Oriente Medio, con algunos episodios inacabados, como las revueltas de Siria, que intentan ser acalladas con represión y brutalidad de las fuerzas militares del régimen de Damasco. Esta puerta abierta a la esperanza, da una idea a los palestinos de cómo poder garantizarse un futuro en el que quepan todos, siguiendo el modelo de la llamada primavera árabe, recién estrenada, y cuyas consecuencias aún no podemos calcular, más allá de saber que se han finiquitado regímenes obsoletos de autócratas en Túnez, en Libia , en Egipto,y que esperan poder continuar en lo que bien podría ser una nueva fase de la descolonización incompleta y fallida del siglo pasado.
Definitivamente, no hay esperanza para un pueblo mermado, aislado, con altísimas tasas de desempleo, con un alto índice de natalidad, una población extremadamente joven, que no tiene oportunidad de poder vivir en paz, ni con dignidad, porque se ven frenados y vejados cada día, en cada "checkpoint", puestos de control militares de los isralíes en territorios ocupados, y por donde cada día, han de pasar aquellos palestinos afortunados que tienen posibilidad de trabajar en Israel. Un conflicto desigual, asimétrico, entre un Estado moderno y muy militarizado, muy a la defensiva, y una nación sin estado vilipendiada, atropellada y masacrada durante más de 60 años. El verdadero origen del actual conflicto radica precisamente en estas desigualdades. Ciudadanos del mundo desarrollado separados de los ciudadanos del mundo subdesarrollado, sin oportunidades
No habrá paz mientra no haya igualdad, mientras no haya garantías de prosperidad para los palestinos, mientras no haya garantías de seguridad para los israelíes, y mientras la Comunidad Internacional mire para otro lado ante episodios tan vergonzosos, como los del pasado mes de mayo de 2010, en el que el ejército israelí atacó a una flota de barcos que llevaban ayuda humanitaria a Gaza, bloqueada por Israel, y mató a 9 personas pertenecientes a varias ONG´s de diferentes países, con la excusa de que llevaban ayuda logística para los terroristas de Hamás. cuando se ha demostrado que no se corresponde con la realidad. Ningún estado ha condenado a Israel abiertamente, más allá de los lamentos y las llamadas a la paz de cualquier otro episodio, al que ya nos hemos acostumbrado.
Existen muchos aspectos a analizar, pero la idea general de este texto viene a reflejar la imposibilidad de poder hablar de Palestina libre mientras no exista la igualdad de oportunidades. El hambre y la miseria son capaces de transformar a perfectos pacifistas en sanguinarios terroristas. Cuando se ha perdido toda esperanza, sólo queda buscar una revancha. Es una manera de concebir el problema, sin duda equivocado.
P.D. Filmografía recomendada para ampliar y para comprender el problema palestino en "Cine e Historia".