24 Feb 2014

¿Y si la realidad superase la ficción?




Anoche, en La Sexta, pudimos ver el programa llamado "Operación Palace", dirigido por Jordi Évole. Fue Trending Topic en Twitter (lo más comentado en la red durante la noche del domingo, y buena parte del día de hoy). Jordi Évole reunió a más de cinco millones de personas delante de la televisión, para ver una novedosísima lectura de lo que ocurrió aquel 23 de febrero de 1981. En un formato televisivo no conocido en este país. Lo que ha hecho enfurecer a los puristas y ha sembrado el debate.

Todo aquel que tenga cierta memoria, puede acordarse de las cientos de veces que hemos visto las famosas imágenes de Tejero entrando en el Congreso, al grito de "Quieto todo el mundo". Algunos recordarán cómo tras los disparos al aire, todos se tiraron al suelo, bueno todos no. Todos menos tres hombres presentes en aquél entonces en el Congreso: Santiago Carrillo, Adolfo Suárez y Gutierrez Mellado. Sabemos que esto fue el 23 F. El año, algunos lo recordarán, otros no; 1981. A Tejero todo el mundo lo recordará, a Armada quizá también, a Milán del Bosch, solo unos cuántos. De Juan Carlos de Borbón también se acordarán, con ese discurso institucional pronunciado durante la noche del fallido Golpe de Estado. Pero la pregunta que no sé si se habrá hecho mucha gente es ¿por qué? ¿Por qué se produce este intento de Golpe de Estado en un país joven, recién nacido como nueva democracia tras casi 40 años de dictadura?
Las mentes más inquietas, incluso habrán reparado en preguntarse quién anduvo detrás de ese intento, y qué intenciones había, más allá de la versión conocida de los hechos hasta la fecha.

Todos los hechos conocidos y dados por sentados hasta anoche se vieron dinamitados por un programa a modo de documental que nos presentaba el intento de Golpe como algo orquestado y ficticio. Hasta ahí bien. No es tan descabellado. Orquestado, seguro. ¿Ficticio? 

Sabemos quiénes estaban detrás de una oposición feroz a Adolfo Suárez, hasta el punto de hacerle imposible su gobierno y obligarle a dimitir. Esto quizá haya quedado en un segundo plano tras la imagen de Tejero en el Congreso. He aquí una de las imágenes más famosas de la Historia del siglo XX español, a la altura de aquella de Cappa, del guerrillero abatido en Cerro Muriano, durante la Guerra Civil. 

Pero, ¿y si la realidad superara la ficción?

Foto: Es la foto más extraordinaria del siglo XX español, irrepetible en cualquier país europeo en los años ochenta, un miembro de las fuerzas armadas, servidor del orden, entrando a tiros en un Parlamento democrático.

Y durante mucho tiempo, en la sociedad española hubo muchos chistes, mucha broma y chulería en torno a cómo los tenía Tejero y cómo había tirado al suelo a los políticos. 

Cuatro golpes de Estado hubo en el siglo XX español, dos fallidos (Sanjurjo y Tejero) y dos triunfantes (Primo de Rivera y el de julio de 1936). Hay mucha gente que cree que el de julio de 1936, que comenzó con el tiro en la nuca, abrió una guerra civil y continuó en una dictadura de cuarenta años, estaba justificado por la existencia de la República. 

Que lo digan en blogs, en sus televisiones, en sus medios de comunicación, pero no en las clases de una licenciatura en Historia. No en la mía. Propaganda y mentiras, dos palabras que nunca deberían tener cabida en el oficio del historiador. 

Foto Manuel Pérez Barriopedro, Agencia EFE

El hecho es que los propios acontecimientos históricos que preceden al intento golpista, dan para una investigación mucho más profunda y dejan vía libre a la interpretación de lo que se coció aquellos años, sobre todo desde finales de los 80, hasta el día 23 de Febrero del 81. Ese "ruido de sables" del que se hablaba en la España de una Transición inacabada, (¿ha acabado hoy?), inamovibles, nostágicos del régimen, militares poderosos que se sentían traicionados por un presidente,  joven falangista, camisa azul, que dirigió la política de este país, con mucha mano izquierda, haciendo enemigos por doquier. Un presidente que legalizó al Partido Comunista ( ganándose más animadversión de los sectores más derechistas), posibilitando la España de las Autonomías que tantos quebraderos de cabeza a los defensores de un centralismo obtuso e intransigente. Factores que desencadenaron en esa "traición" que se le preparó desde varios ángulos a Adolfo Suárez. Desde Zarzuela, desde el PSOE, desde los cuarteles militares, etc. Y solo, en la encrucijada, se le preparó el terreno para dimitir. La ceremonia de investidura del nuevo presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, se fijó eñ 23 de febrero- Ése era el día señalado para orquestar el cambio en España, la involución, la vuelta atrás. Para ello, militares como Armada, el propio Milán del Bosch, necesitaban de un brazo ejecutor. Un Teniente Coronel de la Guardia Civil, de los de tricornio y bigote, paradigma del Guardia Civil de antaño, en la persona de Antonio Tejero. Todo listo.

Grosso modo se puede resumir así, de manera simplista lo que pasó en esos días convulsos de finales de 1980 y principios de 1981. Pero no tenemos certezas, no hay documentos que hayan visto la luz. Siguen clasificados. Deben pasar 50 años para poder ser desclasificados. Hasta 2031 no se podrán conocer otros entresijos de la historia, de una parte de la historia de este país, que sigue sumida en un paso para delante, y otro paso para atrás.

Ayer, Jordi Évole le dio otra vuelta de tuerca a una historia que creían, creen, o creemos que creen, la mayoría de españoles. Los hay que ven en la figura del monarca cierta connivencia con los golpistas, otros que le otorgan el papel de salvador de la democracia (la mayoría), otros que piensas que la figura llamada Elefante Blanco, es el propio Jefe del Estado, otros que no creen en teorías conspiranoicas, etc. Pero como digo, Jordi Évole hizo un experimento. Realmente fue eso: un experimento. ¿Cómo reaccionamos ante lo que nos cuentan en la televisión? ¿Nos creemos todo lo que nos cuentan? ¿Qué papel juegan las redes sociales en la actual manera de comunicarnos y comentar en tiempo reral desde noticias a programas de este tipo? Este experimento ha sido polémico. El resultado, sin querer reventar el programa, ha sido por una parte exitoso porque se habla de ello, y por otra parte, torpedeado y duramente criticado. Con los sentimientos de tanta gente no se juega. ¿Acaso no juegan con nosotros a diario?¿Acaso es menos ficción lo que nos cuentan en los informativos?, o mejor dicho ¿acaso no manipulan las informaciones y tapan lo que no se quiere que se sepa?, ¿es Jordi Évole un héroe o un villano?, ¿afán de protagonismo?. El caso es que casi todo el mundo vuelve a hablar del 23 F, y todo gracias al programa de Évole. 

Javier Cercas, escribió hace algunos años un ensayo titulado "Anatomía de un instante", en el que analiza precisamente esta cuestión. El instante es el momento justo en que se produce la irrupción en el Congreso de los Diputados de los guardias civiles que perpetran el Golpe. Se ve la imagen impertérrita de Adolfo Suárez en su escaño.
Una imagen analizada, desmigajada, diseccionada con la pluma de un buen escritor, que desentraña los misterios que se esconden tras este episodio, y que da luz a algunos recuerdos oscuros de nuestro pasado reciente. Analizando las imágenes de los archivos de RTVE, y bien documentado. Cercas, intenta desenmascarar qué hay detrás del Golpe, ¿quiénes y por qué?. 



Después de leer el libro, te puedes hacer a la idea de lo que se pudo cocer en esos días. Hablando con mi padre, memoria viva en esos años no quieren creer en teorías conspiranoicas, ¿o sí, pero no se atreven?
Llevar la contraria al pensamiento único y unidireccional, ha estado mal visto, siempre. Ahora y antes. Y ponerse la medalla del "ya lo sabía yo", cuesta muy poco cuando te lo presentan en bandeja de plata. Pero para llegar a ello, nos hace falta un elemento importante de la que carece, por lo general el pueblo español en su condición de cainista: sentido crítico, condenar y aparcar la dictadura y mirar para adelante, una vez se haya reparado todo el daño causado. Una vez que la llamada Memoria Histórica haya sido reparada. Cuando se desentierren a los muertos de la Guerra Civil de las cunetas y se les honre como merecen. Cuando hablar de ello, no suponga un cisma y un establecido y autoaprendido para repetir el Eso pasó hace muchos años y hay que mirar para delante. Lo pasado, pasado está. Pues no. No se podrá avanzar si no se cimienta bien el edificio. Y nuestro edificio, la llamada democracia tiene carencias. Nuestra Constitución es producto de una cierre de filas en torno a una unidad ficticia que se acordó entre todas las fuerzas políticas por el bien de todos, con mucho esfuerzo y sacrificio, acuerdos entre derecha, Centro e Izquierda. Un consenso impuesto, sí, en forma de Constitución. Que fue llevada a las urnas y que fue sufragada por los españoles de aquel entonces, con la esperanza de cerrar aquellos tiempos tan oscuras y abrir una ventana a la esperanza. No fue mal. O eso se cree. Ahora, pasados 35 años. Se ve que sí no fue mal, tampoco es una fórmula infalible y que toca avanzar, de verdad. Y para ello, revisar lo que ocurrió, cerrar heridas, de todas las profundidades y tipos. Sutura y ya cicatrizará, pero bien, sin poner vendas que harán que la herida vuelva a sangrar. En España no hemos cerrado un episodio cuando tenemos otro en marcha. Y tales desmanes que vemos a día de hoy son producto de que algo hemos hecho mal durante las últimas décadas. Aunque sea de manera retórica, se necesita una condena unánime, primero de la sublevación contra la II República,  después del Franquismo, y por último del intento golpista. Hay algunos, ya van quedando menos, las ideas se van a la tierra con sus dueños y portadores de ellas, pero aún hay reminiscencias de ese "ruido de sables", que en el momento en que vienen mal dadas, sale a colación enseguida. Y eso es preocupante.

Y yo, que admiro al pueblo alemán, digo: Benditos alemanes. Han perdido dos guerras y se han recuperado de las dos. Y además, han condenado el nazismo, y no ha vuelto a haber un atisbo de condescendencia ni nostalgia de un régimen que hizo tanto daño. A escala local, el nuestro, nuestro Franquismo, hizo mucho daño. ¿El 23 F fue el último atisbo? ¡Ojala! 

Al final de todo esto queda la misma pregunta que al principio. ¿Por qué? ¿Quién estaba detrás de todo este ruido de sables y con qué intención? ¿Cuándo sabremos qué pasó el 23 F? ¿Quién fue el Elefante Blanco?

11 Feb 2014

Micromachismos, machismos, sexismos... y feminismo

Hace unos días me encontraba con una nueva sección en eldiario.es llamada MICROMACHISMOS. Puede que no sea un término muy conocido y que pase desapercibido para la mayoría de personas; hombres y mujeres. El término fue acuñado por el psicólogo Luis Bonino. Los micromachismos son actitudes, acciones cotidianas que se han asumido como normales por parte de la sociedad, en las que la mujer queda sometida al hombre de manera más o menos evidente u ofensiva. De hecho, la mujer puede no ser consciente de ello, tampoco el hombre, de que está incurriendo en comentarios o actitudes micromachistas.

El machismo y el sexismo van de la mano. Son comportamientos aprendidos, que forman parte de la mentalidad y de la cultura de una sociedad. Las sociedades humanas tradicionalmente han sido machistas y paternalistas. La figura de la mujer siempre ha quedado en un segundo plano, trabajando en casa y dedicándose a las labores domésticas. Su rol ha sido el de dar a luz y criar a sus hijos. Cuántas veces no se ha escuchado en las casas "búscate un buen marido", en clara alusión a que el hombre mantenga a la mujer. Un marido que se encargue de llevar el dinero a casa y la mujer de tenerle la comida preparada.

El día a día actual, con la incorporación de la mujer al trabajo, ha camuflado ciertos comportamientos y la sociedad moderna ha avanzado en muchos aspectos, tales como limitar la cocina y las labores del hogar solo a las mujeres, y  el cuidado de los hijos se reparte, o se han cambiado las tornas. Es un simple paso, pero importante. Aunque quedan reminiscencias de esta profunda carga del machismo en la sociedad.

El sexismo es el encargado de establecer patrones y roles concretos de hombres y mujeres. Está vinculado a cuestiones de género. Lo que se establece como rasgo de un sexo. Algo aprendido, cultural, como digo. La mujer, cuando nace, tiene que llevar pendientes. Hay que hacerle agujeros pronto, para que se sepa que es niña, pero ¿por qué? Hay que comprarle un vestidito rosa. Un vestidito, claro. Porque las chicas llevan vestidos y faldas. Y tiene que ser rosa, porque el rosa es color de chicas. Y el azul es de chicos. Esto lo hemos oído todos. El niño, cuando nace, es vestido con algo distintivamente masculino. Un body, o alguna prenda que tenga algo azul. Hay que distinguirlos. Estas son cuestiones de género, no de sexo. 

Conforme van creciendo los niños y las niñas, la brecha de diferenciación genérica aumenta. Ya no solo los colores, también la imagen. Pelo largo niñas, pelo corto o menos largo niños. Lacitos, diademas, flores, para ellas; para ellos, pocos adornos en la vestimenta. Y más allá de eso, el sexismo se nota en las jugueterías. El ejemplo más flagrante. La clasificación de los juguetes por colores, la clasificación de los catálogos de juguetes para niños y niñas de diferentes colores. Las niñas, aparecen jugando con cocinitas, con muñecas, con aparatos relacionados con la moda y la belleza. Los chicos, por contra, en su sección azul, tienen muñecos con vestimenta militar, juguetes bélicos, herramientas, coches, etc. Esto es sexismo. Y está asumido como algo natural. Por eso la inmensa mayoría de la población no lo percibe como tal. Es algo que está en el subsconsciente colectivo. 

Sin ir más lejos, hace poco más de una semana, en el trabajo, regalaba a un niño un bolígrafo que incluía su menú, y el color del bolígrafo era rosa fucsia, perteneciente a una superheroína: WonderWoman. Pues bien, el niño me dijo que si se lo podía cambiar, porque era "una chica". Esto es una muestra. Hay más ejemplos. Seguro que uno por cada casa. Cocinitas y muñecas para ellas; escopetas y coches para ellos. 

La visibilidad social de la mujer ha ido en aumento, pero aún hay clichés y viejos tópicos que dificultan conseguir la verdadera igualdad, pero sobre todo hay que tratar de erradicar comportamientos machistas, que  son, al fin y al cabo el germen de las conductas violentas que pueden acabar en tragedia cuando un hombre considera que es el dueño de la vida de una mujer y amenaza diciendo: "O estás conmigo, o con nadie". Es la llamada violencia machista, que antes se llamó de género, erróneamente. 

Todo esto, viene al hilo de ese nuevo espacio digital, cuya intención es concienciar para intentar acabar con estas actitudes micromachistas, que no son graves por sí solas, pero sí denotan la falta de verdadera igualdad. Que una chica vaya por la calle y se sienta intimidada por los comentarios (e improperios) que le lancen una serie de hombres, o un único hombre, porque lo consideran divertido, y porque la chica les gusta, es guapa, o tiene buen cuerpo, o porque les da la gana, forma parte de esto llamado micromachismos. Sí, los piropos, formarían parte de ello. En ello he reparado a raíz de una conversación con mi amiga María, que me ha estado explicando el porqué de esto. Me ha llamado la atención que es cierto, que hay comportamientos asumidos como naturales, afeados con el paso del tiempo, como el asunto de los piropos masculinos hacia las mujeres. Son ridículos, pero al margen de esto, son la "injerencia del hombre en el espacio vital de la mujer" que no te ha dado permiso para que te dirijas a ella en esos términos, más o menos sutilmente, porque ella puede sentirse violentada. No hablemos ya de otros aspectos que se relatan en el enlace de El Correo. Hombres que tocan, rozan, acarician, miran, se insinúan, o insultan a las mujeres, porque se sienten con el derecho, o lo ven con tal naturalidad que si se les dice algo, se sienten ofendidos: micromachismos.


Todo esto me lleva al punto originario del que pretendía partir: el Feminismo, que existe porque existe el machismo. El feminismo es la búsqueda de la igualdad entre hombres y mujeres en tanto que seres genéricamente humanos. La mujer que se decide a luchar por conseguir los mismos privilegios que el hombre es considerada feminista. Existen hombres feministas. Al igual que una gran capa social de machismo insertado en las mujeres, sobre todo las de más edad. 

Si la Historia de la Mujer ha sido poco estudiada por la historiografía es porque ésta ha estado en un segundo plano durante la historia de la humanidad. Ha habido algunas biografías de personajes femeninos importantes, pero vinculadas al poder. Reinas, princesas, y pare usted de contar. La invisibilidad de la mujer parece encontrar un duro enemigo en los estudios que se hacen a partir del s. XX, después, sobre todo de la aparición del movimiento feminista, de las diferentes "olas", que el caso de España ven la luz de la mano de Clara Campoamor y las llamadas sufragistas, durante la II República. Un feminismo que buscaba la igualdad de la mujer, pero en primer momento, para que pudieran votar en unas elecciones. Hito que se consigue en las elecciones de 1933, primera vez que la mujer pudo votar en España. 

¿Y quién fue Clara Campoamor? Fue una abogada y diputada en las Cortes españolas entre 1931 y 1933, por el Partido Radical.


¿Y las sufragistas españolas de la primera mitad del s. XX? Mujeres como Victoria Kent, Margarita Nelken, Emilia Pardo Bazán, son los referentes en estos años de grandes cambios políticos del feminismo español.



Hace algunos años, TVE emitió una película llamada "Clara Campoamor: la mujer olvidada", en la que relata la vida de esta mujer, que fue pionera en este país porque luchó por intentar conseguir la igualdad de derechos de la mujer, a través del Parlamento.



Clara Campoamor



Aquí, una pequeña crítica de la película, que serviría como introducción para el conocimiento de estas mujeres, las grandes olvidadas de la historia:


No hace tanto tiempo que el debate sobre el derecho de la mujer a votar formó parte de la vida cotidiana y política de esta España reciente. Corrían tiempos convulsos. El s. XIX había estado marcado por continuos vaivenes políticos, desde el Absolutismo al Liberalismo, pasando por diferentes formas de Gobierno que acabaron en la Restauración borbónica, como antesala de la II República. Ante el caos político del XIX, el XX arrancaba con las primeras figuras del feminismo ligado al sufragismo (lucha por el voto de la mujer), Emilia Pardo Bazán y Concepción Arenal, que no aparecen mencionadas en ningún momento por C. Campoamor, ni Victoria Kent,- como tampoco Margarita Nelken- en la línea del pensamiento de Kent.

El caso es que este telefilm arranca con todo hecho y finaliza con una fugacidad, como fugaz fue la carrera política de Campoamor. Se echa en falta un desarrollo más pausado de su vida, lo cual hubiera dado para hacer otro episodio. No hay antecedentes, se centra en la rápida vía que llevó a Campoamor al Parlamento. Y encuentro un tanto tramposa la manera de jugar con la Historia conocida, para hacer de la personaje principal el caballo de batalla del Sufragismo en España sin contextualizar. Lo cierto, es que bien trabajado, con documentación abundante, pero con escaso desarrollo de los acontecimientos, se imbuye de una fugacidad que hace de uno de los episodios más importantes de la Historia de este país, una lucha personal de Campoamor, que se yergue en protagonista indiscutible de esta lucha. La locuacidad y el discernimiento de Campoamor en sus intervenciones en el hemiciclo son suficientes para hacer reflexionar a la ciudadanía de este país, sobre lo que conllevaba en estos años de crisis, luchar por la igualdad real, no "en principio", y merece la pena escuchar los (patéticos) alegatos a la condición biologica del hombre como garante de la república y de la política en España.

No es desdeñable, ni mucho menos, reflexionar sobre las intervenciones de Victoria Kent, en el rico debate parlamentario, como tampoco de los opositores al derecho al voto de la mujer en la coyuntura sociopolítica de 1931, (analfabetismo y religiosidad) factores entendidos por los republicanos de izquierdas como un peligro para la República. Todo lo contrario que por las derechas republicanas.

No obstante, la "trampa" en la que recae la autora es la de jugar con el conocimiento de los hechos finales, un ventajismo que pone en el pedestal a Campoamor, figura en realidad olvidada, apenas conocida y que hizo mucho por las mujeres en este país, y no aparece en los libros de Historia. Algo que va cambiando y de lo que nos encargamos y encargaremos los profesores. Así que, como punto de partida está bien, pero aún falta mucho por trabajar en este campo.




Sitios webs sobre los micromachismos:




5 Feb 2014

¿Quién fue John Adams?

Enseñanzas de la Historia (a través de la televisión).


HBO es una cadena de televisión privada de EE.UU. que se caracteriza por producir series de una gran calidad. Productos televisivos de ficción, que han marcado un antes y un después en el ferviente mundo de series, tan de moda en estos días, de la mano de internet y los canales temáticos de pago. Pero eso es otro asunto.

Lo primero que hay que tener presente, ante cualquier ficción histórica, aunque sea basada en hechos reales, y a su vez la versión para la pantalla salga de una obra escrita, es que no debemos confiar en que lo que veamos sea producto de un riguroso estudio científico pensado para divulgar y enseñar, sino que todo responde a un interés particular, bien desde el director, que tenga especial interés en un tema concreto, bien por encargo, bien por aprovechar tirones mediáticos, etc. Hay diferentes motivaciones para lanzarse a realizar una serie con contenido histórico, que muchas veces se difumina y queda en una serie de época, con poco de histórica, y mucho de ficción. Por eso, siempre tenemos que ser cautelosos y no creer a pies juntillas que lo que vemos en el cine y la televisión se ajusta a la realidad histórica conocida.

En el caso que trato a continuación, John Adams , tal cual, nombre y apellido del segundo presidente los recién independizados EE.UU., tras George Washington.

Tom Hooper recrea en 7 horas de televisión las diferentes etapas que vive John Adams, desde que pasa de ser un abogado de reputación que vive en Massachussets, una de las Trece Colonias británicas al final de sus días, retirado de la política. John Adams, interpretado por un soberbio Paul Giamatti nos hace un repaso por los acontecimientos más significativos desde finales del siglo XVIII hasta el primer cuarto del siglo XIX.


                                                                                                                          Retrato de John Adams (1735 -1826)
Así, pues, John Adams, al mismo tiempo que entretiene, enseña. Factores destacables de la serie, a tener en cuenta como material complementario para el estudio de la Era de las Revoluciones. Coetánea a la Revolución Francesa, a la que recurren en muchas ocasiones. Los americanos, hijos de británicos, prenden la mecha de todo lo que se produce después, a lo largo del s. XIX:


Factores a tener en cuenta que engrandecen un producto televisivo, que al mismo tiempo que entretiene, enseña:

- La historia, real, se centra en los últimos años del s. XVIII, en la llamada "Era de la revolución", como tuvo a bien nombrar el gran historiador británico Eric Hobsbawm. 

- Las cuidadas formas estéticas, fotografía, lenguaje, vestuario, las recreaciones de la pomposa Corte francesa, en plena agitación prerrevolucionaria, dan un halo de grandiosidad y credibilidad a la serie.

- Los personajes, bien llevados, excepcionalmente interpretados, por Paul Giamatti en el papel de John Adams, David Morse, como Comandante George Washington, (a la postre, primer presidente de los recién fundados EE.UU.) o el papel de Laura Linney, como Abigail Adams, esposa de John Adams y personaje clave en la evolución de su marido, haciendo bueno el dicho de que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer. Abigail es el apoyo fundamental de John, su confidente, su amiga, su consejera, la paciencia y la razón.

La serie nos narra la evolución de la vida de John Adams y la decisión de los congresistas de iniciar el proceso de separación de Gran Bretaña, explicado y defendido vehementemente (o rechazado) por cada uno de los ponentes, no sin arduos y fascinantes debates políticos, y no sin voces contrarias opuestas a la separación. John Adams, abogado de Boston, gana reputación tras el caso de la masacre de Boston en 1770. Tal es así, que es invitado a participar el el Congreso Continental junto a líderes de otras 12 colonias británicas. Paso a paso, Adams, se va labrando un prestigio político en la búsqueda de la autodeterminación y la independencia de las Trece Colonias británicas en América. El resultado da lugar al nacimiento de los llamados Estados Unidos de América (1786)


Adams, en una primera etapa política, es enviado a Francia como embajador de los nuevos estados independientes, buscando en la Francia de Luis XVI, enemiga de Gran Bretaña, un apoyo para la nueva nación fascinada por los avances franceses en la época. Inspirada por: por una parte el aliento republicano revolucionario; y por otra, por la tradición monárquica francesa. Pero resultaba complicado impregnar a una nueva nación, que repudiaba al monarca británico, un apoyo a la monarquía francesa en pleno apogeo revolucionario.

De gran utilidad como herramienta histórica, de cara a explicar el proceso de formación de lo que hoy es la nación más poderosa del mundo, que con poco más de 200 años (en la historia no es nada), se ha consolidado, fuerte, unida, después de sus conflictos internos durante el S. XIX, y que se ha expandido, a base de patriotismo, capitalismo y sangre, cómo no.

Guiños históricos a la Revolución Francesa, son contemporáneas. Se refieren en multitud de ocasiones a España y Francia, como aliadas, contra el enemigo común: Gran Bretaña. Aparecen prestamistas holandeses, como apoyo financiero para la campaña bélica contra los británicos. Muestra el mundo de las relaciones diplomáticas, el nacimiento del capitalismo, con intensas discusiones entre miembros del Gobierno a cuenta de este asunto. Aparecen las diferencias y facciones políticas en forma de republicanos, el ala que disiente de la política llevada a cabo por Washington, encarnada por Jefferson y Hamilton.

En definitiva, una notable serie para aprender un poco de historia, al mismo tiempo que entretiene. Porque es producto HBO y si es HBO, tiene garantías de que, al menos, está bien hecho.

La Guerra sacará lo peor de nosotros


Uno no elige cuándo nacer, tampoco dónde hacerlo. Somos víctimas de un caprichoso destino, que deciden por nosotros, de manera aleatoria a veces, otras concienzudamente pensada, pero siempre, no escogida por los que nacen.

Esta pequeña reflexión, que sirve para cualquier tiempo, en cualquier lugar, me sirve para introducir un tema histórico muy manido, pero no por ello vacío y explotado de todas las maneras posibles. No será la última vez que nos enfrentemos a una película, o serie bélica basada en la II Guerra Mundial, pero sí es la primera vez, que al menos yo, veo un film desde una óptica tan diversa, desde el lado alemán. Con implicados necesarios, como los polacos, y los propios soviéticos (ucranianos y rusos). Reposadamente, con una explicación lineal de los hechos presentados, con cronologías, acompañadas de imágenes reales, nos relata las fases de la guerra con sobriedad, pero sin artefactos, ni trampas cinematográficas, ni giros efectistas de guión que te atrapen. Te engancha por sí sola, porque la calidad y el trabajo bien hecho, no necesita de ilusionismos que nos desvíen la atención para mantenernos boquiabiertos. Unsere mütter, unsere väter (Hijos del Tercer Reich) forma parte del cine alemán que no es condescendiente con nadie. Que no se lame las heridas, que escarba en lo más profundo del subconsciente colectivo alemán que cerró una etapa de manera contundente, condenando el nazismo, pero pagando los propios alemanes hijos de esa Guerra, las consecuencias (y que terminaron de pagar el pasado año) económicas de la guerra. Hay actos que no se pueden recompensar, ni se puede volver atrás, ni siquiera para arrepentirse, porque eso no devolverá a Europa, ni al mundo, lo que la Guerra le arrancó. Lo que las guerras le han arrancado. Precisamente esta resurrección del pueblo alemán, es la que ahora los hace fuertes. Levantarse de dos guerras mundiales concentradas en apenas 30 años, está al alcance de pocos pueblos. Eso ennoblece al trabajador y castigado pueblo alemán. Es de admirar.


Centrando la cuestión en lo estrictamente cinematográfico, como referencia y apoyo visual para los estudios de la II Guerra Mundial, he de decir que me ha llamado poderosamente la atención, lo conseguidas que están muchas escenas de acción en plena batalla, para conocer de cerca cómo sería la guerra. Escenarios naturales y recreaciones de esas ciudades arruinadas, destruidas por proyectiles de todo tipo, y fuegos cruzados entre rusos y alemanes. Realismo que se palpa hasta en el sonido que produce el estallido de una granada junto a un soldado, el aturdimiento y la sordera momentánea, cuando de repente, piensas, qué sentiría un joven de apenas 20 años que se alista en el ejército nazi, convencido del discurso imperialista y triunfador de un Adolf Hitler, que siempre estaba presente en cualquier conversación de esos militares que confiaban ciegamente en su führer que les guiaría a la victoria final dominando una Europa bajo las garras del comunismo, y de esos parásitos que habían contaminado la pureza alemana, y los había llevado a la crisis y la depresión sufrida: los judíos. No hay nazismo sin judíos, ni holocausto sin enemigos a quien exterminar: no hay guerra sin enemigos. Pero cuando los enemigos están dentro de tu propia nación y son tus propias contradicciones internas, las que te obligan a plantarte y reflexionar sobre el papel que estás ejerciendo, que te ha tocado vivir, porque es lo que se espera de ti en tu casa, sin estar convencido, sin ni siquiera tener la certidumbre de que lo que se te ha encargado, como buen alemán, va contra la propia Alemania.

No sin cierto maniqueísmo en la manera de presentar algunos personajes, algo puntual, necesario, tal vez, el director de la impactante Unsere mütter, unsere väter, (literalmente, Nuestras madres, nuestros padres), Philipp Kadelbach, intenta evadirse de lo que tenemos asumido, y nos presenta la Guerra desde dentro, desde el punto de vista y la experiencia vital de cada uno de los cinco amigos que se encuentran en Berlín en 1941 para despedirse antes de que dos de ellos, los hermanos Winter, se marchen al frente ruso a luchar y acabar con la Guerra antes de Navidad. Greta, una joven aspirante a estrella de la canción, la nueva Marlene Dietricht quería ser; Charlotte, una aprendiz de enfermera que marcha al frente a curar a los soldados alemanes, enamorada del teniente Wilhem, el mayor de los Winter. El orgullo del padre, mientras que el menor, Friedhelm, prefería cultivar su mente con lecturas más profundas, que son las que posteriormente le ayudan a desarrollar su papel; Viktor Goldstein es el último de los protagonistas de esta historia dividida en tres capítulos. Viktor y Greta son pareja. Pero él es judío, hijo de un sastre, que perdieron su taller durante "la noche de los cristales rotos" Un problema que no es tal para ellos, conscientes del riesgo que supone. Ellos se cubren, se defienden. Son alemanes, son amigos. ¿Qué problema habría? Tener que renunciar a tu identidad para sobrevivir, imagino que sería lo que la mayoría de nosotros podríamos hacer llegado el caso. No por ello se deja de ser valiente. 

Porque "la guerra sacará lo peor de nosotros", como dice Friedhelm WInter. La historia de los cinco amigos, hijos del Tercer Reich, está repleta de reflexiones, de sentimientos encontrados, de compañerismo, de odio, de ceguera, de superficialidad, egoísmo, de dudas existenciales, entre el deber y la voluntad. El ser humano es hijo de la época en la que vive, para bien o para mal. Son víctimas de una mentalidad y una educación que daría para un análisis al margen. Los cinco se enfrentan a su peor enemigo: sus conciencias. En otra reflexión tremenda de Frieldhem espeta: "Héroes hoy, cerdos mañanas. Éramos héroes, somos asesinos"

"Al principio peleas por tu patria, después, durante la guerra, peleas por tus compañeros"