Hace unos días me encontraba con una nueva sección en eldiario.es llamada MICROMACHISMOS. Puede que no sea un término muy conocido y que pase desapercibido para la mayoría de personas; hombres y mujeres. El término fue acuñado por el psicólogo Luis Bonino. Los micromachismos son actitudes, acciones cotidianas que se han asumido como normales por parte de la sociedad, en las que la mujer queda sometida al hombre de manera más o menos evidente u ofensiva. De hecho, la mujer puede no ser consciente de ello, tampoco el hombre, de que está incurriendo en comentarios o actitudes micromachistas.
El machismo y el sexismo van de la mano. Son comportamientos aprendidos, que forman parte de la mentalidad y de la cultura de una sociedad. Las sociedades humanas tradicionalmente han sido machistas y paternalistas. La figura de la mujer siempre ha quedado en un segundo plano, trabajando en casa y dedicándose a las labores domésticas. Su rol ha sido el de dar a luz y criar a sus hijos. Cuántas veces no se ha escuchado en las casas "búscate un buen marido", en clara alusión a que el hombre mantenga a la mujer. Un marido que se encargue de llevar el dinero a casa y la mujer de tenerle la comida preparada.
El día a día actual, con la incorporación de la mujer al trabajo, ha camuflado ciertos comportamientos y la sociedad moderna ha avanzado en muchos aspectos, tales como limitar la cocina y las labores del hogar solo a las mujeres, y el cuidado de los hijos se reparte, o se han cambiado las tornas. Es un simple paso, pero importante. Aunque quedan reminiscencias de esta profunda carga del machismo en la sociedad.
El sexismo es el encargado de establecer patrones y roles concretos de hombres y mujeres. Está vinculado a cuestiones de género. Lo que se establece como rasgo de un sexo. Algo aprendido, cultural, como digo. La mujer, cuando nace, tiene que llevar pendientes. Hay que hacerle agujeros pronto, para que se sepa que es niña, pero ¿por qué? Hay que comprarle un vestidito rosa. Un vestidito, claro. Porque las chicas llevan vestidos y faldas. Y tiene que ser rosa, porque el rosa es color de chicas. Y el azul es de chicos. Esto lo hemos oído todos. El niño, cuando nace, es vestido con algo distintivamente masculino. Un body, o alguna prenda que tenga algo azul. Hay que distinguirlos. Estas son cuestiones de género, no de sexo.
Conforme van creciendo los niños y las niñas, la brecha de diferenciación genérica aumenta. Ya no solo los colores, también la imagen. Pelo largo niñas, pelo corto o menos largo niños. Lacitos, diademas, flores, para ellas; para ellos, pocos adornos en la vestimenta. Y más allá de eso, el sexismo se nota en las jugueterías. El ejemplo más flagrante. La clasificación de los juguetes por colores, la clasificación de los catálogos de juguetes para niños y niñas de diferentes colores. Las niñas, aparecen jugando con cocinitas, con muñecas, con aparatos relacionados con la moda y la belleza. Los chicos, por contra, en su sección azul, tienen muñecos con vestimenta militar, juguetes bélicos, herramientas, coches, etc. Esto es sexismo. Y está asumido como algo natural. Por eso la inmensa mayoría de la población no lo percibe como tal. Es algo que está en el subsconsciente colectivo.
Sin ir más lejos, hace poco más de una semana, en el trabajo, regalaba a un niño un bolígrafo que incluía su menú, y el color del bolígrafo era rosa fucsia, perteneciente a una superheroína: WonderWoman. Pues bien, el niño me dijo que si se lo podía cambiar, porque era "una chica". Esto es una muestra. Hay más ejemplos. Seguro que uno por cada casa. Cocinitas y muñecas para ellas; escopetas y coches para ellos.
La visibilidad social de la mujer ha ido en aumento, pero aún hay clichés y viejos tópicos que dificultan conseguir la verdadera igualdad, pero sobre todo hay que tratar de erradicar comportamientos machistas, que son, al fin y al cabo el germen de las conductas violentas que pueden acabar en tragedia cuando un hombre considera que es el dueño de la vida de una mujer y amenaza diciendo: "O estás conmigo, o con nadie". Es la llamada violencia machista, que antes se llamó de género, erróneamente.
Todo esto, viene al hilo de ese nuevo espacio digital, cuya intención es concienciar para intentar acabar con estas actitudes micromachistas, que no son graves por sí solas, pero sí denotan la falta de verdadera igualdad. Que una chica vaya por la calle y se sienta intimidada por los comentarios (e improperios) que le lancen una serie de hombres, o un único hombre, porque lo consideran divertido, y porque la chica les gusta, es guapa, o tiene buen cuerpo, o porque les da la gana, forma parte de esto llamado micromachismos. Sí, los piropos, formarían parte de ello. En ello he reparado a raíz de una conversación con mi amiga María, que me ha estado explicando el porqué de esto. Me ha llamado la atención que es cierto, que hay comportamientos asumidos como naturales, afeados con el paso del tiempo, como el asunto de los piropos masculinos hacia las mujeres. Son ridículos, pero al margen de esto, son la "injerencia del hombre en el espacio vital de la mujer" que no te ha dado permiso para que te dirijas a ella en esos términos, más o menos sutilmente, porque ella puede sentirse violentada. No hablemos ya de otros aspectos que se relatan en el enlace de El Correo. Hombres que tocan, rozan, acarician, miran, se insinúan, o insultan a las mujeres, porque se sienten con el derecho, o lo ven con tal naturalidad que si se les dice algo, se sienten ofendidos: micromachismos.
Todo esto me lleva al punto originario del que pretendía partir: el Feminismo, que existe porque existe el machismo. El feminismo es la búsqueda de la igualdad entre hombres y mujeres en tanto que seres genéricamente humanos. La mujer que se decide a luchar por conseguir los mismos privilegios que el hombre es considerada feminista. Existen hombres feministas. Al igual que una gran capa social de machismo insertado en las mujeres, sobre todo las de más edad.
Si la Historia de la Mujer ha sido poco estudiada por la historiografía es porque ésta ha estado en un segundo plano durante la historia de la humanidad. Ha habido algunas biografías de personajes femeninos importantes, pero vinculadas al poder. Reinas, princesas, y pare usted de contar. La invisibilidad de la mujer parece encontrar un duro enemigo en los estudios que se hacen a partir del s. XX, después, sobre todo de la aparición del movimiento feminista, de las diferentes "olas", que el caso de España ven la luz de la mano de Clara Campoamor y las llamadas sufragistas, durante la II República. Un feminismo que buscaba la igualdad de la mujer, pero en primer momento, para que pudieran votar en unas elecciones. Hito que se consigue en las elecciones de 1933, primera vez que la mujer pudo votar en España.
¿Y quién fue Clara Campoamor? Fue una abogada y diputada en las Cortes españolas entre 1931 y 1933, por el Partido Radical.
¿Y las sufragistas españolas de la primera mitad del s. XX? Mujeres como Victoria Kent, Margarita Nelken, Emilia Pardo Bazán, son los referentes en estos años de grandes cambios políticos del feminismo español.
Hace algunos años, TVE emitió una película llamada "Clara Campoamor: la mujer olvidada", en la que relata la vida de esta mujer, que fue pionera en este país porque luchó por intentar conseguir la igualdad de derechos de la mujer, a través del Parlamento.
Clara Campoamor
Aquí, una pequeña crítica de la película, que serviría como introducción para el conocimiento de estas mujeres, las grandes olvidadas de la historia:
No hace tanto tiempo que el debate sobre el derecho de la mujer a votar formó parte de la vida cotidiana y política de esta España reciente. Corrían tiempos convulsos. El s. XIX había estado marcado por continuos vaivenes políticos, desde el Absolutismo al Liberalismo, pasando por diferentes formas de Gobierno que acabaron en la Restauración borbónica, como antesala de la II República. Ante el caos político del XIX, el XX arrancaba con las primeras figuras del feminismo ligado al sufragismo (lucha por el voto de la mujer), Emilia Pardo Bazán y Concepción Arenal, que no aparecen mencionadas en ningún momento por C. Campoamor, ni Victoria Kent,- como tampoco Margarita Nelken- en la línea del pensamiento de Kent.
El caso es que este telefilm arranca con todo hecho y finaliza con una fugacidad, como fugaz fue la carrera política de Campoamor. Se echa en falta un desarrollo más pausado de su vida, lo cual hubiera dado para hacer otro episodio. No hay antecedentes, se centra en la rápida vía que llevó a Campoamor al Parlamento. Y encuentro un tanto tramposa la manera de jugar con la Historia conocida, para hacer de la personaje principal el caballo de batalla del Sufragismo en España sin contextualizar. Lo cierto, es que bien trabajado, con documentación abundante, pero con escaso desarrollo de los acontecimientos, se imbuye de una fugacidad que hace de uno de los episodios más importantes de la Historia de este país, una lucha personal de Campoamor, que se yergue en protagonista indiscutible de esta lucha. La locuacidad y el discernimiento de Campoamor en sus intervenciones en el hemiciclo son suficientes para hacer reflexionar a la ciudadanía de este país, sobre lo que conllevaba en estos años de crisis, luchar por la igualdad real, no "en principio", y merece la pena escuchar los (patéticos) alegatos a la condición biologica del hombre como garante de la república y de la política en España.
No es desdeñable, ni mucho menos, reflexionar sobre las intervenciones de Victoria Kent, en el rico debate parlamentario, como tampoco de los opositores al derecho al voto de la mujer en la coyuntura sociopolítica de 1931, (analfabetismo y religiosidad) factores entendidos por los republicanos de izquierdas como un peligro para la República. Todo lo contrario que por las derechas republicanas.
No obstante, la "trampa" en la que recae la autora es la de jugar con el conocimiento de los hechos finales, un ventajismo que pone en el pedestal a Campoamor, figura en realidad olvidada, apenas conocida y que hizo mucho por las mujeres en este país, y no aparece en los libros de Historia. Algo que va cambiando y de lo que nos encargamos y encargaremos los profesores. Así que, como punto de partida está bien, pero aún falta mucho por trabajar en este campo.
Largometraje completo: http://www.rtve.es/television/clara-campoamor-la-mujer-olvidada/
Sitios webs sobre los micromachismos:
Ayer hablaba sobre la figura de Clara Campoamor. Hoy, Google le dedica su doodle, conmemorando su 126 aniversario.
ReplyDeleteNo estaba premeditado. Casualidades del destino, pero mira qué bien ha venido.
http://www.elmundo.es/tecnologia/2014/02/12/52fb3242268e3e1a4e8b456a.html
HOy me encuentro con otra noticia en: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-02-12/si-los-hombres-fueran-mujeres-el-corto-que-esta-arrasando-en-youtube_87989/
ReplyDeleteTodo ha sido sobrevenido.